Había una vez una sirena que se llamaba Rosa que no sabía
nadar.
Un día, cansada de no saber nadar, se fue a la ciudad de los
delfines porque ellos eran los mejores nadadores del mar y podían enseñarle.
Cuando llegó a la ciudad de los delfines, había un tiburón porque
los delfines se habían asustado y se fueron. El tiburón se llamaba Tibu y era
un tiburón muy bueno pero la sirena le tenía miedo y se escondió atrás de un
muro y después vino unos señores nadadores y atraparon al tiburón porque lo querían
vender, pero los señores pensaron que no era una buena mascota, salvo que las
personas tengan una pileta grande como para un tiburón, pero mucho más grande,
como toda la casa. Igual lo pescaron y lo metieron en una bolsa muy grande con
agua para que no se muera.
Mientras, en la ciudad de los hombres, lo habían comprado y
la sirena fue a su casa y después, al otro día, la sirena fue a ver al tiburón a
ver si lo habían devolvido, y lo devolvieron. Y después le dió mucha tristeza
que lo atrapen y el tiburón le enseñó a nadar.
Y colorín colorado,
este cuento se ha terminado!
